Durante el curso se debe fomentar en los estudiantes la responsabilidad de su aprendizaje,
por lo cual deben considerar que no sólo son responsables de valorar lo que
hacen dentro del ámbito escolar, ya que la trascendencia de la evaluación radica en
que es aplicable a todas las acciones de la vida. Para ello, los alumnos regularán y autorregularan
lo aprendido, valorarán las actividades propuestas para el aprendizaje y los
saberes conceptuales, procedimentales y actitudinales desarrollados con el propósito
de mejorar como alumno, futuro docente e individuo que forma parte de una sociedad
diversa y en constante cambio. En el proceso educativo la evaluación será formativa,
ya que proporciona información para realimentar y mejorar los procesos de aprendizaje,
donde se incluye la evaluación inicial, durante el proceso y la evaluación final. Con la
primera se analiza la situación de cada participante para decidir el punto de partida y
adaptar el proceso a las necesidades detectadas, en la segunda se valoran los avances
y la movilización del conocimiento, y en la tercera se toman decisiones para un futuro
cercano. No se debe perder de vista que la evaluación es un proceso continuo.
En las unidades de aprendizaje de este curso se pretende lograr una integración de conocimientos
teórico-conceptuales con la práctica, lo cual permitirá el desarrollo de las competencias
específicas propuestas. En este sentido, se considera la utilización de diversas
evidencias de aprendizaje como mapas conceptuales, mapas mentales, la construcción
de modelos escolares y materiales educativos, entre algunos. Estas evidencias de aprendizaje
se pueden analizar a través de instrumentos como listas de cotejo, rúbricas, diarios
de clase u organizadores gráficos.






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