En México es indispensable tomar medidas para disminuir la incidencia de las enfermedades
consideradas como prevenibles. Una de estas medidas es la adquisición y el establecimiento
de hábitos alimentarios sanos, por lo que se requiere el diseño y aplicación de
políticas y programas encaminados a fomentar hábitos más saludables. Es recomendable
que estos hábitos se establezcan a temprana edad, por ello las escuelas de educación
básica son instancias imprescindibles en su formación.
El mundo ha experimentado modificaciones drásticas en los patrones de procesamiento
de alimentos. En el pasado, éste se realizaba de forma predominante en el hogar y dependía
de tecnología relativamente simple, con algún grado de procesamiento artesanal en
el ámbito colectivo local. En la actualidad, varios de los alimentos consumidos por la población
se procesan de manera industrial mediante tecnología compleja, en centros que
concentran volúmenes elevados de producción casi siempre alejados del ámbito local.
Por lo cual, “el maestro debe poseer las herramientas necesarias para participar, junto
con el sector salud, en el conocimiento y modificación de los determinantes de la salud,
entendidos éstos como todas aquellas causas y condiciones que por sí solas o de manera
conjunta, la favorecen o afectan; ya sea del individuo y la de su entorno, desarrollando así
una nueva cultura de salud en la población” (sep/ssa, 2008).







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